Lo que se vendía como una solución rápida para revitalizar el cuerpo hoy está bajo la lupa. La muerte de ocho personas en Hermosillo, Sonora, tras recibir suero vitaminado, destapó una alerta nacional sobre una práctica cada vez más común y peligrosamente poco regulada.
De acuerdo con autoridades federales, las víctimas habrían recibido una solución intravenosa contaminada con bacterias en una clínica privada, la cual ya fue clausurada. El caso no solo evidenció fallas graves en los controles sanitarios, sino también la facilidad con la que estos tratamientos se ofrecen sin supervisión estricta.
La indignación crece: ¿cómo un procedimiento que se promociona como “bienestar” puede terminar en tragedia?
En los últimos años, la llamada sueroterapia se ha viralizado como un método exprés para combatir el cansancio, el estrés o incluso “rejuvenecer”. Consiste en la aplicación directa al torrente sanguíneo de vitaminas y minerales, prometiendo resultados casi inmediatos.
Sin embargo, detrás de la tendencia wellness, especialistas advierten que no existe evidencia científica sólida que respalde sus supuestos beneficios, y que, mal aplicada, puede representar riesgos severos para la salud.

